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Prefiero trabajar que ir a veranear.
No me hables de la playa,
yo prefiero la montaña.
Los vegetales

Hace mucho que no me encontraba con días así. Fríos, nublados, lluviosos. Ya hacían falta, al menos a mi. Se supone que cuando se piensa en el verano automáticamente nos llega a la cabeza días cálidos, días alegres, las playas, las vacaciones y madres así ¿no? Bueno, al menos aquí en la ciudad no lo es, cosa que agradezco profundamente a Dios y a Marcelo Ebrad por no pensar si quiera en poner sus playitas simbólicas. La ciudad se comienza a vaciar poco a poco, cosa que nos beneficia a los que nos quedamos; menos trafico, menos gente, menos filas en los cines, en los museos y en las tortillas.
A veces caen bien los días cálidos, no siempre, y no últimamente por que sales por cualquier cosa a algún sitio, llegas a tu casa apestoso(a) y bañado en tu jugo. Pero eso no es todo, el calor no se quita tan fácilmente, es decir, te tomas un vaso de agua y tienes que ir por otro una vez que se te acabe, no puedes andar en ropa interior y chanclas, posiblemente en tu casa pero no por la calle, no puedes salir ni un momento a cualquier lugar por que el sol cala bien gacho, te quema, te produce quemaduras de tercer grado, te hace desvariar y por si eso fuera poco produce cáncer. Por otro lado, con un calor endemoniado no puedes entrar al metro, subirte al micro o incluso a tu carro sin percibir el clasiquísimo olor a chivo. Si claro, ¿exagerado, no?
El frio tiene más bondades. Con un suéter o una buena chamarra en su defecto, una gorra y una taza de atole, café o té caliente y ya estuvo, eso es todo. No más frío. El frío no te aletarga, no te hace sentir hueva, al contrario, uno puede estar más activo que de costumbre, piensas mejor. La lluvia no se diga, con un paraguas o con un impermeable y ya quedo, no necesitas más.
El verano es sinónimo de gente abundando en las playaso en lugares populares, cual marabunta fuese, es sinónimo de calor, hueva y precios altos. Todos los vendedores se manchan con los precios en vacaciones, justificado por que como ellos no pueden tener vacaciones pues se pasan de lanza con quien si goza de ese beneficio. Gente en todos lados, paseando a sus malditos hijos malcriados llorones complaciéndolos comprándoles manzanas de caramelo. No hay mejor solución que evitando todos esos problemas iendo a la montaña, acampar sin que nadie absolutamente nadie moleste, nada de vecinos indeseables, niños llorando a media noche, bombas de agua que te despierten a las 7 de la mañana, una variedad de cláxons haciendo ruido, personas gritando como cavernícolas, policías panzones, automóviles estorbando en segunda fila y gente lela que hace, sin que se de cuenta, la canción verano peligroso su letania de todos los días.
Llámenme anticuado, ruquito o lo que quieran, no me importa, pero es mejor la calma que el frio produce a la gachés que el calor engendra. Y por eso la canción “Odio el verano” es toda un himno, justo lo que significa el verano, el maldito verano.







