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…Celestino juega de noche con las luciérnagas, intenta atraparlas,
por que su tía, Doña Kata, le ha dicho que son pedazos de estrellas
que se le caen de la mano a Dios para alumbrarles la noche
a aquellos que caminan y se sienten solos en la oscuridad…

- Celestino el general. Gabriel Mejía.

Paseando entre anaqueles y stands encontraba libros que me hubiera encatando tener cuando era niño. Me encontraba libros fascinantes, libros entretenidos, libros grandes y pequeños, algunos para recortar y otros tantos para colorear y dibujar. Era una compra incesante de multiples historias.

Uno de estos libros fue Celestino el general, escritó por Gabriel Mejía. En Celestino el general, Gabriel más que presentarnos un libro, nos presenta un niño que habita en el. Un niño capaz de convertir las historias más cotidianas en las más grandes hazañas. Historias que se crean en un mundo donde no caben los juegos de video, las películas animadas ni los jueguetes de acción. Un mundo motivado por la inocencia y por la formidable capacidad de imaginar.Celestino no conoce lo malo ni lo injusto, no conoce la mentira ni la desigualdad. Cuando se es niño, como Celestino, uno aprende ante la crudeza de la realidad, ha crear mundos imaginarios.

En una sociedad cada vez más influenciada por los medios y la tecnología, la imaginación queda relegada, la creatividad diluida y la inocencia corrompida. Pero Celestino nos muestra que no todo se ha perdido, y mejor aún, nos muestra que hay mucho por ganar, por que la televisión y el internet no llegan  hasta donde historias como la de Celestino lo hacen. Este pequeño niño de campo nos enseña que es@ niñ@ se fortalece riendo, soñando, imaginando, creando.

De nuevo, me encontraba entre anaqueles y stands, todos repletos hasta el tope de libros, alrededor mio había una  fila interminable de cuentos y un montón de historias apiladas, todas esperaban impacientes ser leidas, y soñadas. Y ahí estaba Celestino, entre los cuentos y las historias. Por que soñar no solo es una costumbre nocturna, es más un ejercicio diario que no tiene hora.

… las estrellas brillan, iluminan nuestros sueños, y silenciosamente, inundan nuestros ojos, con la esperanza de pensar que llegara el dia siguiente. Y con esa esperanza, caemos en la experiencia mas libre del ser humano: soñar.